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El monstruo de las alcantarillas

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Los problemas causados por las toallitas húmedas en las redes de saneamiento han crecido exponencialmente en los últimos años en los núcleos urbanos, generando graves perjuicios económicos y ambientales. Según reporta el New York Times, la ciudad de Nueva York ha gastado más de 18 millones de dólares para resolver problemas en sus plantas de tratamiento de aguas a causa de estas toallitas. En Ecuador, recientemente han ocasionado atascos en ciudades como Manta y ya se han realizado varios llamamientos a los ciudadanos para que no las arrojen al inodoro por los problemas que generan en las estaciones depuradoras.

Toallitas húmedas, bastoncillos y otros textiles llegan hasta las depuradoras. Aunque sus fabricantes los presentan como productos respetuosos con el medio ambiente, estos productos “biodegradables” ocasionan con el tiempo notables acumulaciones y tapones de gran tamaño que son arrastrados hasta las EDAR, generando atascos, averías, malos olores y desbordamientos, lo que ocasiona sobrecostes técnicos y económicos asociados de hasta el 18% para una ciudad de tamaño medio.

 

El impacto negativo de estos residuos sobre las infraestructuras de los servicios de agua urbana es una realidad que en Europa se ha estimado entre 500 y 1.000 millones de euros al año, según datos de EurEau, la asociación continental que engloba a las empresas de abastecimiento y saneamiento. El tamaño del problema, de índole mundial, ha provocado una respuesta por parte del sector del agua urbana, mediante una declaración internacional a la que, de momento, se han inscrito ya 170 sociedades de 14 países

 

La solución a este grave problema pasa por una combinación entre una mayor concienciación pública y cambios de etiquetado y producto por parte de los fabricantes. Se han realizado diferentes campañas publicitarias para informar de los grandes problemas que causan estos residuos y otros productos no biodegradables y así evitar que sus usuarios los tiren al inodoro. Los fabricantes también pueden ayudar a erradicar el problema, ya que los envases suelen ir marcados con imágenes que pueden crear confusión y transmitir el mensaje de que pueden ser desechables por esta vía.

 

El desarrollo de un nuevo producto más biodegradable es el nuevo reto. Los requerimientos técnicos deseables incluyen que el producto se fragmente rápidamente, que no flote y no contenga plásticos o productos de similar comportamiento y sólo esté compuesto por materiales que se degraden fácilmente en una variedad de entornos naturales.

 

Mientras tanto, el problema continúa y las empresas responsables de las redes de saneamiento deben tomar medidas correctoras. Uno de los puntos más afectados son las estaciones de bombeo, donde las toallitas pueden acumularse en el fondo del pozo y ser recogidas por las bombas, provocando un mal funcionamiento e incluso averías graves. Para minimizar el efecto, se está aumentando el número de limpiezas en los pozos, se instalan trituradoras de doble eje o bombas de última generación con impulsores más insensibles a los atascos.

 

Las bombas están controladas por sensores de nivel, que también sufren los efectos de las toallitas húmedas. Sistemas de boyas o sondas hidrostáticas han sido empleadas durante años para el control de las bombas, pero al tener contacto con las aguas residuales son muy susceptibles a que se adhieran las toallitas. Las sondas hidrostáticas pueden medir de forma errónea cuando la membrana queda tapada, por lo que las bombas no funcionarán al régimen deseado. Por otro lado, las boyas recubiertas de una masa de toallitas pueden quedar sumergidas, no arrancando la bomba y pudiéndose generar un rebose.

 

Los transmisores de nivel radar son actualmente una solución adecuada. Se colocan en la parte superior de los pozos y permiten medir el nivel de agua sin contacto, de forma precisa y fiable. Esta tecnología no requiere mantenimiento, es fácil de instalar y de configurar y puede medir de forma estable en condiciones muy adversas, como los cambios de temperatura, condensaciones o gases.

 

En cualquier caso, se trata de un problema generalizado y preocupante que acaba repercutiendo de forma negativa en el bolsillo de los contribuyentes, y que requerirá de un esfuerzo importante de concienciación ciudadana sobre el uso adecuado de estos productos de higiene, que reduzca el gasto público y contribuya a reducir el impacto ambiental.

Tags: Tratamiento de Aguas Residuales